En La Casa de Bernarda Alba, Federico García-Lorca trata de las tensiones entre clases en las distinciones que crea entre los personajes. Se ve la ideología clasista en la obra particularmente en la valoración de las hijas de Bernarda por el dinero que tienen, específicamente con respecto a Angustias. Angustias, la hija mayor que está caracterizada por los demás como una mujer poco atractiva, puede tener relaciones (es decir, relaciones asexuales) con Pepe el Romano por el dinero que tiene por su herencia. Por otro lado, los de la clase baja, es decir las sirvientas, no tienen una presencia muy fuerte en las vidas de las hijas y de Bernarda por su posición social.
Sin embargo, aunque García-Lorca utiliza los prejuicios de los personajes como una representación de una España muy tradicionalista, la manera en que describe a los personajes diferentes da un poder literario a los que no tienen poder en la trama misma de la obra. Las sirvientas nos introduzcan a la situación de la obra, y por el simple hecho que la obra comienza con ese diálogo, el público tiene las opiniones de las sirvientas como primera impresión de los otros personajes—desde el principio, sabemos que la obra se trata de la tiranía irracional de Bernarda que no explica Bernarda en ningún momento. Por otro lado, Bernarda Alba, el personaje que supuestamente tiene el poder de la casa como matriarca, no tiene ningún poder real al final de la obra—con una hija muerta de la opresión que sentía, Bernarda sólo puede reforzar su poder con el silencio de otros, mostrando que sus intentos de controlar las vidas de sus hijas pueden fracasar.
Monday, October 26, 2009
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muy bien visto; cómo una obra en la que predomina el tema del género también encarna y explora temas de clase social
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