En “Cartas marruecas,” José Cadalso explora el tema de la identidad nacional por un punto de vista extranjero; además, él utiliza el punto de vista de un grupo étnico que históricamente tenía relaciones muy problemáticas con los (auto-llamados) “españoles.” La auto-identificación de Cadalso como extranjero, además como un moro, nos indica que él, a lo menos, quiere adoptar (o quizás ya ha adoptado) una perspectiva afuera de la de “España vieja,” es decir, la facción que quiere que España sea aislado del mundo exterior. Al mismo tiempo, él también parece creer que la identidad española no se puede formar con respeto al “otro,” que España no puede usar la globalización como vehículo para distinguirse como un país superior.
Por usar la voz de un grupo marginalizado, Cadalso explora la idea de la identidad nacional como algo que no se puede producir por la fuerza. Como vimos en el pasaje de Don Quijote, los moros se identificaron (en algún momento a lo menos) como españoles porque hablaron la misma lengua, y, además, adoptaron la misma religión que supuestamente no les permitía quedarse en España. La historia española, y la experiencia del autor mismo, parece darle la perspectiva que la identidad nacional en España sigue estar definida por, el lenguaje, la religión, y el país en que vive uno. Sin embargo, la formación de una identidad distintamente “española,” que ya no ha ocurrido a pesar de la “limpieza” brutal de la sangre española, se puede ver como una reflexión de una España confundida que quiere dirigir la culpa de esa crisis de identidad a un grupo específico.
Tuesday, September 29, 2009
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lúcidas reflexiones
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