Friday, December 18, 2009

La Minia Suicida

En “Un destripador de antaño,” Emilia Pardo Bazán habla de la religión en un sentido fuertemente anti-clerical. El cuento, en que ella tiene una presencia muy fuerte, tiene casi la misma trama que un cuento pedagógico religioso—una niña pura y huérfana se encuentra victima de las persecuciones de su padrastro violento y su madrasta avaricia, pero a pesar de sus dificultades, mantiene una fe fuerte y inocente. En el cuento, Minia se pinta como una santa—las semejanzas entre ella y la santa del alcalde obviamente son deliberadas.
Sin embargo, para nosotros, como lectores privilegiados que tienen acceso a la realidad que quiere construir la autora, el cuento parece al fin un cuento pedagógico que no quiere reforzar la fe religiosa, sino criticar los que siguen la religión ciegamente. Vemos esa idea más profundamente en la voz que le da la autora a Minia, una chica que suplica a Dios que le de la muerte, el fin de su sufrimiento. Ese deseo de suicidarse, aun con la ayuda de Dios, nos da una perspectiva fascinante y simultáneamente desgarrador—esa niña que quizás acaba de cumplir 14 años (a lo máximo) ya quiere terminar con la vida. Ese deseo, además, va en contra a los ideales contemporáneos y católicos sobre el sufrimiento. El santo típico católico usaría su sufrimiento como un modo de entender los sacrificios de Jesucristo, como, por ejemplo, en el caso del estigmas. El hecho de que la niña no quiera continuar con una vida tan lamentable parece como una crítica (por Pardo Bazán) de los que sufren (y, además, de los que causan el sufrimiento, particularmente la iglesia) que perciben el sufrimiento como la única manera de conseguir la salvación.

1 comment: